Cronologías y analogías de la corrupción política española
Ayer. 1990. Después de varias autocensuras mediáticas, y cuando es ya un secreto a voces, se hace público que Juan Guerra González, hermano del entonces vicepresidente socialista del Gobierno, ha tejido una impresionante red de empresas que le reportan millonarios beneficios. El escándalo tiene dimensiones abracadabrantes: el vedette hermano del vicepresidente Alfonso Guerra, desde un despacho de la delegación del gobierno en Sevilla, manda más que el presidente autonómico de Andalucía. El vicepresidente, fiel al estilo del gobierno, saca pecho ante la evidencia y replica en un cockteil retórico de soberbia y ridículo asegurando que nunca preguntaba por la vida personal de nadie. Al de unos días, y en una operación que pese a las evidencias de su realidad no es ajeno el gobierno (1), el jefe de finanzas del PP, Rosendo Naseiro, es detenido tras certificarse una red de financiación ilegal de su partido gracias a comisiones recibidas en los territorios que controla.
Hoy. 2009. Veinte años - casi - no es nada. El caso Gürtel, no es en realidad sólo un aparente episodio de corrupción específica del tal o cual corporación política. En la fase primigenia de la instrucción, hemos de recordarl0, figuran personajes ligados a las juventudes socialistas. Es una crisis ésta que viene a descarnar, como la flor en la primavera en que estamos, la misma esencia de los partidos políticos, o, en extensión, del sistema mismo de partitocracia que ha venido a convertirse en la médula espinal de la democracia misma.
Si estamos ante una crisis de la democracia, surge la pregunta de si por parte de la ciudadanía se precisa un plante radicalmente democrático: recuperar el ejercicio político individual y colectivo al margen de los partidos.
El hecho de que nada menos que la previsible y estoica prensa británica haya publicado el largo currículum de abusos en facturas que cometen los políticos en el Reino Unido a cargo del herario público ha suscitado una indignación social. La pregunta primera que surge es si el diagnóstico que conocemos por los sucesos que desde décadas vienen conviertiéndose en regla no supone en sí un crimen político hacia la misma sociedad. Después, la eterna: ¿Y a partir de aquí qué? Quizá sea esta la preunta más sincera porque nos plantea que necesitamos replantear la democracia misma y al mismo tiempo la propia capacidad individual y colectiva.
Desde 1990, cabe preguntarse, qué ha cambiado en lo que se refiere al funcionamiento de los partidos políticos, o dicho de otro modo , ¿es la democracia un ejercio político, tal como urge, en primer lugar ciudadano, puesto que tal como queda consignado en la carta magna legal, el poder, la esencia misma de la democracia reside en el pueblo?
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Notas
(1) El juez Manglano, encargado de la investigación, es nada menos que el sobrino del director del CESID, al servicio del Gobierno. Las escuchas, a pesar de ser concluyentes, fueron realizadas de modo chapucero y presumiblemente, por injerencia política con el fin de mitigar el efecto Guerra. Esto provocó que el Tribunal Supremo sobreseyera el caso por irregularidaes en su trámite.
Es recomendable al respecto El Dinero del Poder José Díaz Herrera y Manuel Tijeras, Editorial Cambio 1991
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