Los Acuerdos ocultos entre Washington Y Teheran
Supuestamente, el otoño pasado el gobierno de Bush iba a bombardear miles de objetivos en Irán. En diciembre, Washington comenzó a otorgar a Irán una serie de privilegios aunque ni EE.UU. ni Irán han querido presentarlos como tales. Por Tom O’Donnell (*), resumido de Znet.
¿Qué ha pasado para que ocurra este giro tan súbito en la posición de EE.UU. con Irán y de Irán con EE.UU. -si, de hecho, esto es de lo que se trata?
¿qué significa esto para Irak? y ¿cuáles son los obstáculos para un pacto especial que dé fin al enfrentamiento entre EE.UU. e Irán? Mientras no haya perspectivas de llegar a un acuerdo, la posibilidad de que, más pronto o más tarde, EE.UU. ataque a Irán y de que se produzca una guerra a gran escala en Oriente Medio sigue siendo una posibilidad real.
Antes de que nos adentremos en esa historia, lo primero que debe estar claro es que este enfrentamiento nunca tuvo que ver “en realidad” con las armas nucleares - se trata del petróleo de Irán. Para ser más preciso, se trata de que EE.UU (…) no confía en que un líder clerical iraní funcionaría de manera razonable y eficiente (desde la perspectiva estadounidense) en el mercado del petróleo, con los aliados en el Golfo de Estados Unidos en
Enfrentado a una política de cambio de régimen que le impone Estados Unidos, pero sin tener ninguna influencia con su petróleo, con una economía con cada vez más dificultades debido a los efectos de las sanciones, Irán ha cultivado dos opciones durante los últimos cuatro años para contrarrestar la presión que ejerce EE.UU.: mostrarse como una amenaza nuclear y más tarde ejercer toda la influencia que tiene dentro de Irak para frustrar los intereses estadounidense en ese país.
Un acuerdo sobre Irak
El actual cambio en las hostilidades de EE.UU. hacia Irán tiene que ver con la cooperación de este país con EE.UU. en la pacificación de Irak. (…) Los lideres iraníes han decidido seguir el acuerdo cerrado con EE.UU. celebrado en
Segundo, no se permitirá al ejército iraquí desarrollar la capacidad necesaria para proyectar su fuerza fuera de las fronteras de Irak, estará para siempre restringido al control interno del país.
En resumen la historia es esta: si de hecho los descubrimientos recientes del NIE de que Irán ha abandonado un programa explicito de fabricación de armas nucleares como parte del quid pro quo entre Washington y Teherán, entonces es, sin duda, un quid pro quo por la vuelta de Irán a cooperar en la pacificación de Irak. Desde este ángulo, el informe del NIE es también un paso para preparar a la opinión pública de EE.UU. y de Irán para una progresión de cada vez más pasos públicos hacia la cooperación entre los dos países en Irak.
Por ahora, parece que los acuerdos a los que se está llegando son solamente acuerdos parciales, acuerdos sobre Irak, y mientras el acuerdo principal sobre el petróleo iraní se siga esquivando, los intentos de EE.UU. para un cambio de régimen seguirán siendo una amenaza real para la población iraní y para la paz en el mundo.
(*) Tom O´Donnell escribe y da conferencias sobre el orden mundial del petróleo. Da clases en el programa de graduados en asuntos internacionales en la New School
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